En la tradición cristiana evangélica, septiembre se conoce ampliamente como el “Mes de la Biblia”, especialmente en muchos países de América Latina. La razón principal está relacionada con acontecimientos históricos que hicieron posible que las Escrituras llegaran a las personas en su propio idioma.
¿Por qué septiembre?
Uno de los acontecimientos más importantes ocurrió el 26 de septiembre de 1569, cuando se publicó en Basilea, Suiza, la Biblia del Oso, traducida al español por Casiodoro de Reina. Fue la primera traducción completa de la Biblia al castellano realizada directamente a partir de los textos bíblicos originales y se convirtió en un acontecimiento fundamental para el protestantismo de habla española.
Se llamó “Biblia del Oso” porque en la portada aparecía la imagen de un oso intentando alcanzar la miel de un panal.
Casiodoro de Reina había sido monje en el monasterio de San Isidoro del Campo, cerca de Sevilla. Al abrazar las ideas de la Reforma protestante tuvo que abandonar España debido a la persecución de la Inquisición. Pasó años viajando por diferentes ciudades europeas mientras trabajaba en su traducción de las Escrituras.
Su objetivo era extraordinario para aquella época: que las personas de habla española pudieran leer directamente la Palabra de Dios.
De la Biblia del Oso a la Reina-Valera
Años después, otro reformador español, Cipriano de Valera, revisó la traducción de Casiodoro de Reina. Su revisión fue publicada en 1602.
De allí procede el nombre que millones de cristianos conocen actualmente:
Reina-Valera
Reina por Casiodoro de Reina y Valera por Cipriano de Valera.
Con el paso de los siglos aparecieron nuevas revisiones, entre ellas la popular Reina-Valera 1960, que se convirtió en una de las Biblias más utilizadas en las iglesias evangélicas de habla española.
Pero hay otra fecha importante en septiembre
Septiembre también tiene una conexión histórica con la Reforma a través de Martín Lutero. En septiembre de 1522 apareció impreso su Nuevo Testamento en alemán, conocido como el Septembertestament o “Testamento de Septiembre”.
Lutero buscaba algo parecido a lo que posteriormente haría Casiodoro de Reina en español: poner las Escrituras en un lenguaje que pudiera comprender el pueblo.
Por eso septiembre terminó teniendo un fuerte significado simbólico para muchos protestantes y evangélicos: la Biblia puesta en las manos del pueblo.
¿Cómo llegó a convertirse en el “Mes de la Biblia”?
Con el tiempo, iglesias evangélicas, sociedades bíblicas y organizaciones cristianas de distintos países latinoamericanos comenzaron a aprovechar septiembre para promover la lectura, estudio, distribución y enseñanza de las Escrituras.
Es importante hacer una precisión histórica: no existe un único decreto evangélico mundial que haya establecido septiembre como Mes de la Biblia. La celebración se desarrolló de distintas maneras según el país y la denominación. Sin embargo, la publicación de la Biblia del Oso en septiembre de 1569 es una de las principales razones históricas por las que el mes adquirió esta importancia entre los evangélicos hispanohablantes.
Y el mensaje detrás de la celebración es todavía más importante que la fecha:
La Biblia no fue traducida para permanecer cerrada sobre una mesa; fue traducida para ser leída, conocida, predicada y vivida.
Personas como Casiodoro de Reina soportaron exilio, oposición y enormes dificultades para que generaciones futuras pudieran tener las Escrituras en español.
Por eso Mes de la Biblia 2026 puede convertirse en algo más que una conmemoración histórica. Puede ser una invitación a regresar diariamente a la Palabra:
- Lee la Biblia.
- Medita en ella.
- Estúdiala.
- Vívela.
- Compártela.
Como declara el Salmo 119:105:
“Lámpara es a mis pies tu palabra,
y lumbrera a mi camino.”
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